El desarrollo del mercado de créditos de consumo en Chile constituye un avance que ha modificado los mercados financieros y también la estructura del consumo de los hogares del país. Por otra parte la mayor oferta crediticia ha permitido a la población de menores ingresos el acceso a una amplia gama de bienes y servicios.
La colocación de tarjetas de crédito ha crecido -en las últimas dos décadas- en un promedio anual real de 20%. A diciembre de 2006, el valor de los créditos de consumo en el sistema chileno alcanzó los US$ 17.700 millones, es decir, un poco más del 20% del gasto total en consumo. Hace dos décadas dicha relación apenas alcanzaba a 2%.
La reducción de los spreads de tasas de interés, la drástica caída de la inflación y la apertura de los mercados financieros fueron los precursores de este proceso de profundización crediticia en el segmento de las personas.
Estructura del crédito de comercios
De acuerdo a antecedentes de la Superintendencia de Bancos e Instituciones Financieras, las tiendas de comercio son el principal proveedor de créditos no bancarios. Para fines de 2006 un 22% de las colocaciones provenía de casas comerciales, supermercados y automotrices, en tanto que las Cajas de Compensación y las Cooperativas de Ahorro y Crédito proveían el otro 15% del crédito no bancario.
El número de tarjetas de crédito vinculadas al comercio es tres veces superior al de los bancos (10,2 millones versus 3,3 millones), mientras que el monto medio de la deuda por tarjeta es cercana a los $ 160 mil, sustancialmente inferior a los promedios de la banca, del orden de $ 1,5 millones.

Parte de la explicación de estas diferencias es que este tipo de crédito es atomizado, precisamente porque está vinculado a compras específicas en los establecimientos comerciales, y porque opera en segmentos de menores ingresos.
Así, la tenencia de estas tarjetas supera el 50% en todos los estratos socioeconómicos. En tanto que la tarjeta bancaria se sigue concentrando en los estratos de mayores ingresos, con una penetración promedio sobre el 20%.
El acceso al consumo de bienes durables en las capas de ingresos medios-bajos y bajos es uno de los principales logros que exhibe este proceso. En efecto, en el período que media entre los censos nacionales de 1992 y de 2002, el equipamiento de los hogares exhibe avances contundentes:

En la actualidad se estima que más de un 70% del consumo de bienes durables se realiza a través de créditos de consumo, mientras que hace sólo tres años dicha proporción era inferior al 45%.

Fuente: Revista Contenido Nº 8964 - Cámara de Comercio de Santiago.
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